Entender tu ciclo: El método de Josita Sánchez para reconectar con tu cuerpo
En este episodio de El Método, Paola Romero conversa con Josita Sánchez, enfermera, creadora del proyecto Cíclicas y una de las voces más sólidas en educación menstrual y salud hormonal en la mujer. Su mensaje central es claro: no somos locas; somos cíclicas, y nuestro cuerpo lleva toda la vida hablándonos.
Josita explica que su camino comenzó intentando sanar su propio síndrome de ovarios poliquísticos. Tras años tomando anticonceptivos —y al notar que su cuerpo no menstruaba sin ellos— decidió romper el ciclo, investigar, estudiar y apostar por la autosanación. El proceso fue desafiante: caída del cabello, acné, tristeza profunda, desbalances emocionales... pero también fue una revelación. Su menstruación regresó de forma natural y con ella un entendimiento profundo del cuerpo femenino.

A partir de esa experiencia nace Cíclicas, un espacio para ayudar a otras mujeres a comprender algo que nunca nos enseñaron: cómo funciona, realmente, nuestro ciclo menstrual. Josita explica que las mujeres somos “cuatro mujeres en un mes”. Cada fase —menstrual, folicular, ovulatoria y lútea— tiene una energía, emociones, fortalezas y vulnerabilidades distintas.
La fase menstrual es un boletín mensual de salud: si llega con dolor fuerte, el cuerpo está enviando alarmas. La fase folicular trae creatividad, seguridad, energía y claridad mental. La ventana fértil/ovulación despierta la sensualidad, el deseo sexual y la autoconfianza. Y la fase lútea, la más retadora, puede traer irritabilidad, tristeza, hambre emocional, hipersensibilidad y pensamientos negativos, no porque “estemos mal”, sino porque nuestras hormonas cambian la percepción de la realidad.
Para Josita, conocer estas fases es una herramienta de poder: permite planificar entrenamientos, trabajo, conversaciones importantes, límites personales y hasta la forma de relacionarnos con nuestras parejas. Vivir en sincronía con el ciclo evita que actuemos “en contra de nosotras mismas”.
El estilo de vida también influye profundamente. El estrés crónico, la mala alimentación, el poco sueño, el sedentarismo o el uso prolongado de anticonceptivos hormonales pueden desestabilizar el ciclo y afectar la fertilidad. Josita explica que muchas mujeres viven desconectadas de sí mismas por años tomando hormonas que inhiben la ovulación, sin saber que la ovulación es considerada un signo vital para la mujer.
Además, recuerda que la fertilidad es cosa de dos: la salud del hombre también impacta. Para muchas mujeres, entender esto elimina culpas injustas que cargan solas.
Josita invita a ver cada fase como un mensaje. La menstruación revela sombras y nos pide pausa; la fase lútea nos muestra nuestra sensibilidad e intuición más profunda; la folicular es luz y expansión; la ovulatoria es magnetismo. Cada una trae sabiduría.
Su método es simple y poderoso:
Decidir escuchar tu cuerpo.
Aceptar que ser emocional no es un defecto; es diseño de Dios. Reconocer que las hormonas influyen, pero no justifican dañar a nadie. Y vivir con conciencia: entrenar según tu energía, comer lo que te nutre, observarte sin juzgarte, poner límites, descansar cuando toca, y aprovechar cada fase a tu favor.
Cuando Paola le pregunta cómo quiere ser recordada, Josita responde:
“Como una mujer imperfecta que se atrevió a ser feliz, auténtica y a perseguir lo que sueña sin miedo.”
Este episodio nos recuerda que el cuerpo femenino no es un misterio ni un problema. Es un sistema divinamente diseñado. Conocerlo es libertad.
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