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8 minutos

El Método de Encontrar tu Propósito: Vocación, Fe, Sanación y Resiliencia con Johana Kelis

El Método de Johana Kelis: Vocación, identidad y la valentía de sanar

Este episodio nació sin planes. Paola lo explica desde el primer minuto: la invitada original no pudo asistir y, en un acto completamente espontáneo, Johana dijo que sí. Sin guion, sin maquillaje, sin preparación… solo con verdad.

Y así empieza una de las conversaciones más vulnerables del Método.

Paola presenta a Johana no solo como la empresaria detrás del exitoso negocio de cejas y pestañas JQ, sino como la amiga que este año ha vivido un proceso de transformación emocional profundo. Johana ha impactado a miles de mujeres no solo con su trabajo, sino enseñando un oficio que les ha permitido ganarse la vida con dignidad. Pero hoy, Paola no quiere entrevistar a la empresaria: quiere conversar con la mujer.

La niña de Constanza: sueños, anhelos y una adultez impuesta demasiado temprano

Cuando Paola le pregunta quién es Johana, ella responde sin dudar:
“Soy una niña de Constanza. Una niña llena de anhelos.”

Creció visualizándose estudiando, viajando y construyendo un futuro grande, aunque vivía en un pueblecito pequeño. Ese espíritu soñador siempre estuvo ahí.

Pero la vida la llamó a la adultez demasiado pronto. Se convirtió en madre a los 20 años, después en madre de tres, y la responsabilidad llegó antes que la oportunidad. Durante años se dedicó a criar a sus hijos, pero nunca dejó de sentir ese fuego interior: la certeza de que había algo más para ella.

La disciplina como fortaleza y la fe como brújula

Johana cuenta que cuando decidió montar su negocio de cejas, lo hizo como un hobby. No tenía talento técnico al inicio, pero sí una disciplina feroz.

Y fue esa disciplina —no el talento— la que la llevó a formarse, perfeccionarse, dar clases, crear un método propio y ser invitada a conferencias internacionales en Brasil, México y otros países.

Pero su verdadera vocación no estaba solo en el servicio estético. Johana descubrió que su propósito era acompañar mujeres.

A su cabina llegan clientas buscando cejas, pero muchas terminan buscándose a ellas mismas: lloran, cuentan historias, confiesan dolores, piden consejo.
Ella lo dice claro:
“Mi negocio es mi ministerio.”

La coraza emocional: ser fuerte para sobrevivir

Durante toda su vida, Johana fue la fuerte. La que resolvía. La que nadie vio llorar. La que daba consejos pero no pedía ayuda.
Se convirtió en su propia mejor amiga porque así aprendió a sobrevivir.

A los 14 años, buscó trabajo sola en Plaza Central. Se inscribió sola en el colegio, en la universidad, en todo.
Y al no recibir apoyo emocional, desarrolló una coraza:
“Nadie se preocupa por mí. Me toca a mí.”

Ese patrón la acompañó hasta la adultez. Ser fuerte se convirtió en su identidad. Ser necesaria para otros se volvió una forma de llenar vacíos.

Paola, desde su amistad, confirma: Johana era la amiga que nunca mostraba vulnerabilidad.

Hasta que llegó el momento de romper.

La herida familiar: silencios, pérdidas y un dolor que nunca se habló

En una de las confesiones más profundas del episodio, Johana comparte un evento que marcó su vida:
la muerte de su hermano bebé, cuando ella era una niña.

Ese dolor nunca se habló en su familia. Nunca se procesó. Y ese silencio creó heridas invisibles.
Su madre se volvió una mujer triste. Su padre, un hombre emocionalmente distante que un día dijo:
“Yo quería que todos mis hijos fueran varones.”

Esa frase acompañó a Johana toda su vida. Y en un encuentro espiritual impresionante —una revelación a las 5 a.m.— ella sintió que Dios le mostraba su infancia como una película: escenas, momentos, dolores… y una voz que le decía:
“Te libero de esto.”

Ese día entendió algo crucial:
su identidad no estaba en ser fuerte, ni varón, ni autosuficiente… sino en ser hija de Dios.

La maternidad, el diagnóstico y el inicio real de su sanidad

El momento más delicado del episodio ocurre cuando Johana narra el diagnóstico de su hijo Lucas dentro del espectro autista.

Ella, una mujer devota y disciplinada, lo vivió como un golpe emocional profundo:
no por vergüenza, sino por culpa.
No entendía por qué, habiendo hecho “todo bien”, le tocaba atravesar eso.

Pero en su proceso descubrió dos verdades:

  1. Lucas no era un castigo, era una bendición.
  2. Dios usó la condición de su hijo para sanar a Johana.

La búsqueda de ayuda para él reveló que la que necesitaba ayuda era ella.
Y así inició terapia… durante dos años… en silencio.

Hoy puede decirlo sin quebrarse:
“Dios usó a Lucas para sanarme.”

Cuando la fortaleza deja de ser virtud y se convierte en prisión

Buscar ayuda fue el inicio de su transformación.
Ahí entendió que su fortaleza era también un escudo que la aislaba emocionalmente.

Aprendió que:

  • Ser fuerte NO es no llorar.
  • Ser resiliente NO es aguantarlo todo.
  • Sanar requiere hablar, llorar, pedir ayuda.
  • No tienes que salvar a nadie para sentirte valiosa.

Y sobre todo:

“Yo también merezco ser cuidada.”

La fe que sostiene: un Dios que revela, acompaña y sana

Johana cuenta una experiencia espiritual que cambió su vida por completo:
una voz que la llamó por su nombre, le pidió cerrar los ojos y le mostró escenas de su infancia, sanándolas una por una.

Desde ese día, nunca volvió a cuestionar la existencia de Dios.

Para ella:

  • Dios está a la distancia de una oración.
  • Dios respeta las decisiones humanas, pero siempre acompaña.
  • Nada se compara con el encuentro personal con Él.

Paola lo resume así:
“Cuando tú tienes una experiencia personal con Dios, nadie te la puede quitar.”

Nada es tan terrible: el método para vivir el presente

Johana habla del libro Nada es tan terrible y cómo cambió su forma de enfrentar la vida.
Aprendió que:

  • No puedes volver al pasado a corregir nada.
  • No puedes vivir angustiado por un futuro que no ha llegado.
  • El único lugar donde puedes florecer es el presente.
  • Y nada es para siempre: ni lo bueno ni lo malo.

Por eso su nuevo lema es:
“El mejor lugar es donde estoy ahora mismo.”

No porque sea perfecto, sino porque es donde Dios está trabajando con ella.

Cómo quiere ser recordada

Al final del episodio, la pregunta obligada:
¿Cómo quieres ser recordada?

Johana responde con la sencillez de quien encontró su verdad:

“Como una persona que decidió vivir el presente y evolucionar cada día.”

Y Paola lo confirma: Johana es resiliencia, propósito, autenticidad y amor práctico.
Una mujer que enseña cejas… pero también enseña vida.

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