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El Método de Cambiar Tus Circunstancias: Fortaleza, Identidad y Resiliencia con Ivana Gavrilovic

El Método de Ivana Gavrilovic: transformar el dolor en una nueva vida

Hace unas semanas, una amiga le dijo a Paola:
“Tienes que conocer la historia de mi amiga Ivana.”
Y tenía razón.

Lo que Ivana ha logrado no nace del privilegio, ni de la suerte, ni de atajos. Su vida es el ejemplo vivo de cómo la intención, el carácter y la acción pueden cambiar por completo la historia de una persona.

Paola abre el episodio reconociendo su belleza y presencia, pero Ivana deja claro desde el inicio que lo que hoy se ve como “fortaleza” es el resultado de décadas de lucha silenciosa, pérdidas profundas y decisiones valientes.

Serbia: infancia entre bombas, sirenas y supervivencia

Ivana nació en Belgrado, Serbia —la antigua Yugoslavia— y vivió el bombardeo de la OTAN en 1999.
Tenía apenas 12 años.

Habla de refugios, explosiones, edificios destruidos y ese miedo que se te incrusta en el cuerpo para siempre. Explica cómo ese trauma sonoro —las sirenas, el ruido, los estruendos— todavía hoy despierta en ella ansiedad y claustrofobia.

Años después, su familia emigró a República Dominicana.
Le dijeron que era solo un viaje de vacaciones.
Nunca regresaron.

República Dominicana: una maleta, una estufa, una nevera y una caja de cartón

Al llegar, la familia “quebró” inmediatamente.
Literalmente.

Durante meses, Ivana, su hermano y su madre durmieron en el suelo, sobre cajas de cartón de la estufa.
No había muebles, ni comida, ni dinero para el pasaje.

Pero había vecinos ángeles —como Denise— que compartieron comida, cobijo, afecto y dignidad.
Y había una madre que repetía una frase que marcó para siempre a Ivana:
“Si hay miseria, que no se note.”

A pesar del hambre, de los colchones improvisados, del fiado del colmado, Ivana dice algo que desarma:
“Yo no era infeliz.”

La gratitud y la esperanza fueron su refugio.

La disciplina como salvavidas: “Yo no puedo fallarle a mi mamá”

Su madre —una mujer fuerte, estricta, disciplinada, casi militar— le enseñó a Ivana que la excelencia no tiene excusas.
Que la falta de recursos no justifica la falta de compromiso.
Que la educación y el trabajo son la única herencia segura.

Esa fortaleza la convirtió en una joven que nunca llegó sucia, ni tarde, ni descuidada, aunque no tuviera luz, agua o dinero.

Su responsabilidad personal se volvió ley.

La adultez impuesta: sostén familiar a los 19 años

Su mamá enfermó gravemente.
Ivana, con apenas 19 años, tuvo que convertirse en la adulta de la casa.

Trabajaba, estudiaba, cuidaba, sostenía.
Habla de días sin dinero, noches sin luz, carros embargados, demandas, pasajes prestados y comida insuficiente.

Pero jamás faltó a un compromiso.
Jamás se victimizó.
Jamás permitió que su proceso se convirtiera en su excusa.

El regreso a Serbia: encontrarse para poder seguir viviendo

A los 26 años decidió volver a Serbia, sola, después de once años.
No conocía a su familia paterna.
Nunca había visitado la tumba de su padre.
No sabía de dónde venía la mitad de su historia.

Volver fue una decisión espiritual, emocional y necesaria.

Reconectó con primos, tías, profesores, vecinos y con la tierra donde aprendió a soñar.

Ese viaje le devolvió identidad.

Volvió a República Dominicana siendo otra mujer:
con propósito, con raíces, con claridad.

El método de atravesar el dolor: no evitar, no postergar, no negar

Ivana lo explica con una lucidez brutal:

  • La negación es parte del fracaso.
  • Los procesos no se evitan, se atraviesan.
  • Evitar el dolor lo multiplica.
  • Enfrentar la realidad es el primer paso del cambio.

Habla de su historia como un manual vivo de resiliencia:
quebrarse, levantarse, caer, levantarse, llorar, trabajar, enfrentarlo todo.

“Yo era una sobreviviente. Hoy estoy aprendiendo a vivir.”

La responsabilidad personal: todo empieza y termina en ti

Este es el corazón de su método.

Dejar de culpar.
Dejar de justificar.
Dejar de postergar.
Y asumir que la vida cambia cuando uno cambia.

Lo resume así:
“No hay una tercera opción: o te hundes o lo conviertes en tu oportunidad.”

Es imposible escucharla sin cuestionarse a uno mismo.

El método de rodearte bien: identificar tus iguales

Parte de su transformación ha sido elegir con quién camina:

  • Gente que lucha.
  • Gente que sana.
  • Gente que quiere crecer.
  • Gente que aporta.
  • Gente que te eleva.

“Busca tus pingüinos: tus iguales. Quien tiene tu misma dirección.”

Amarse a una misma: enamorarse de la mujer que se está construyendo

Ivana confiesa que recién ahora aprendió a estar sola.
A no temerle a su compañía.
A enamorarse de la mujer que emerge después de la tormenta.

“Yo me lleno cuando doy, pero ahora también me doy a mí.”

Cómo quiere ser recordada

Su respuesta es tan honesta como profunda:

“Como una persona que atravesó y venció cada obstáculo.
Alguien que no le tiene miedo a caerse, sino a no levantarse.”

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